La autocandidatura: escribir a empresas que no publican ofertas
En corto: En una autocandidatura no compites con doscientas personas: compites con el silencio. Se gana con un destinatario concreto, un motivo concreto y cinco líneas.
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Una parte importante de las vacantes se cubre sin publicarse: alguien se va, hace falta cubrirlo y se tira de la carpeta de currículums recibidos o de una recomendación. La autocandidatura es la manera de estar en esa carpeta.
A quién escribir
El destinatario cambia el resultado más que el texto. En orden de preferencia:
- La persona responsable del área donde trabajarías: el jefe de cocina, el responsable de almacén, la administradora. En una pyme, esa persona decide.
- Recursos humanos, si la empresa es grande y tiene departamento.
- El buzón general, con el asunto bien puesto, como última opción.
En empresas pequeñas y en comercio, hostelería o talleres, ir en persona sigue funcionando mejor que cualquier correo: a media mañana entre semana, fuera de las horas punta, con el CV impreso y sin pedir hablar con el dueño si está ocupado.
Prepara una lista, no un envío masivo
Haz una lista de 20 o 30 empresas de tu zona y tu sector: polígonos industriales, directorios de la cámara de comercio, asociaciones sectoriales, el listado de proveedores de una empresa que conozcas. Anota de cada una el nombre de la persona de contacto si lo encuentras, y un motivo por el que te interesa. Sin ese motivo concreto, el correo se nota en serie desde la primera línea.
El correo, línea a línea
Cinco líneas y un archivo adjunto. Ni una página.
- Asunto: «Candidatura espontánea — mozo de almacén con carné de carretillero».
- Primera frase: quién eres y qué haces, sin rodeos.
- Segunda: por qué esa empresa en concreto. Aquí va el motivo: habéis abierto una nave nueva, trabajáis con un tipo de producto que conozco, sois de mi barrio y os veo crecer.
- Tercera: qué sabes hacer que les pueda servir, con un dato.
- Cierre: qué pides exactamente. «Si en algún momento abrís proceso, me gustaría que contarais conmigo» o «¿podría pasarme a dejar el currículum?».
El seguimiento
Un solo correo raramente basta y dos son suficientes. Si a los diez o quince días no hay respuesta, escribe una vez más, breve, sin reproche, añadiendo algo nuevo (un curso terminado, disponibilidad distinta). Después, anota la empresa y vuelve a ella dentro de tres o cuatro meses: las plantillas cambian.
Los errores que la tiran a la papelera
- «A quien corresponda» y un texto que vale para cualquier empresa.
- Copiar en el mismo correo a treinta destinatarios. Se ve, y descarta a todos a la vez.
- Un adjunto pesado o un enlace a una nube que exige permisos.
- Contar tu vida en tres párrafos: el correo abre la puerta, el CV cuenta el resto.
- Pedir «cualquier cosa». Suena a desesperación y no permite encajarte en ningún puesto. Mejor uno o dos perfiles concretos.
Preguntas frecuentes
¿Funcionan las candidaturas espontáneas?
Funcionan mejor de lo que su fama sugiere, sobre todo en pymes, porque compiten con muy pocas candidaturas. El requisito es que estén dirigidas a una persona y a una empresa concreta, no enviadas en serie.
¿Cuántas empresas conviene contactar?
Una lista de veinte o treinta bien elegidas, trabajadas a razón de dos o tres por semana, rinde más que cien correos idénticos enviados en una tarde.
¿Está bien presentarse en persona?
En hostelería, comercio, talleres y almacenes, sí, y a menudo es lo más eficaz. Elige un momento tranquilo, lleva el CV impreso y sé breve.